No se ve... Se vive



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GRANDES DECISIONES

Cuantas veces habré oído decir que hay pensarse dos veces las cosas antes de hacerlas?
En ocasiones las mejores decisiones se toman en segundos...

7 días antes de embarcarme en un ferry que zarpaba hacia un destino que tenía pendiente, tenía el texto preparado en un correo electrónico para dar un paso atrás y decir: No puedo, las circunstancias no me dejan.
Y cuando iba a pulsar ''ENVIAR'' me llegó un correo: alguien te ha respondido en el foro4x4.

-No quiero mirarlo!!

Pero...lo miré.

-Ana, estas desaparecida? Como llevas los preparativos?...etcétera...

Basta que no podamos hacer algo para tener aun más ganas de hacerlo...
...Basta que no queramos dejar de hacer algo, para encontrar el modo de hacerlo...

La solución?? Sencilla...

ELIMINAR BORRADOR y darle vueltas a la cabeza para encontrar la forma de llevarlo a cabo.

Donde estoy, lo sé.... Donde estaré en 10 días, lo sé... Solo había que encontrar el medio para llegar donde quería estar... y eso me planteaba un reto.
Así que lo tomé como tal... África se convirtió durante 7 días en mi Everest, Ceuta era mi bandera y el ferry mi escalada.

Cuando se cierra un puerta, se abre una ventana....y cuando queremos algo de verdad, se nos agudiza el ingenio y, si es necesario, abrimos agujeros en las paredes!

Y sin más, un 31 de Julio me encontré en el primer ferry con destino Ceuta para recorrer Africa Occidental en coche con, inicialmente, 12 personas que no conocía, gracias a un foro y con un eslogan que decía así:

30-31 Julio. Previa Algeciras-Marrakech

Es curioso como lo que más recuerdo de este día eterno (debido a que no dormimos nada la noche anterior puesto que la pasamos en la cola del ferry) es exactamente eso: esperar en Algeciras a que llegases las 7:00 para embarcar mientras iba conociendo a, los serían mis compañeros de viajes (unos de más días, otros de menos, pero compañeros).

El primero, Paco (Paquillo), al que conocí el día anterior en Corboda (que calor!), junto a su mujer y sus dos hijos; y que amablemente me abrieron las puertas de su casa para reponer fuerzas, comer y esperar a que llegase el primer coche en el que yo iría: el R19 de Pablo.

Mas tarde, Pablo, al que cariñosamente recuerdo como: el hombre con más dudas del mundo!!!

Ya entrada casi la noche y en Sevilla: Los Canarios (Juan & Pedro) que acabarían convirtiéndose en mis anfitriones. Pedro...la energía. Juan la templanza. Y juntos: un gran tandem.

Llegados a Algeciras, aparcados y de tertulia con un cafetito canario (que se convertiría en el gran aliado del viaje) apareció un Patrol destartalado y humeante!! Y de él bajaron: Carlos y Natalie.
Él...un hombre peculiar donde los haya. Ella...tranquila, muy tranquila.

Ya de madrugada...Iñaki y Mariví: me siento incapaz de describirlos por separado. Para mi: indivisibles.

Ya estábamos todos los que estábamos, aunque no todos los que eramos. Faltarían dos alicantinos: Jose, Dani y sus respectivas camper que nos esperaban en Guelmin, y dos hermanos moteros de Peñiscola que tenían que embarcar al día siguiente y decían que nos alcanzarían.

Y así, entre cafés, dudas de Pablo de si el coche llegaría o no a destino, llamadas a altas horas de la madrugada, configurando GPSs, intentando dormir un par de horas.....llegaron las 7:00.

AHORA SÍ, PACO!! AHORA SI NOS VAMOS!!



31 Julio: Algeciras - Marrakech.

Después de tantos días de carretera, caminos y pistas; de tantos paisajes indescriptibles y experiencias nuevas...mi memoria se ha vuelto selectiva.
Recuerdo que el primer día estaba... expectante.
El primer viaje sin conocer a nadie previamente que hacía, a un país en el que nunca había estado, con las opiniones negativas de muchos y las positivas de algunos.

Cuando pasamos la primera frontera: Ceuta-Marruecos me sentí aliviada. Como si toda la semana anterior hubiese estado conteniendo el aire para no apagar la vela, pisando de puntillas para no estropear nada.
Tal es así que a duras penas recuerdo el trayecto hasta Marrakech.

Y no es que no me haya gustado; simplemente es que...es otro África diferente al que me ha enamorado.
Un África más europeo, más comercial, más turístico y enfocado a él, mucho más desarrollado en muchos sentidos.

Yo lo sentí frió e impersonal (siempre en comparación con lo que conocería después).
Y haciendo una excepción: la plaza Djemaa el Fna, que tiene vida propia y se transforma de noche sin a penas llegar a apreciarlo en un lugar donde poner vista, oido, olfato, gusto y tacto a trabajar a pleno rendimiento.

1 Agosto: Marrakech - Agadir - Guelmim

Unos 250 km al Oeste de Marrakech y casi entrado el medio día llegamos a Agadir (el Cullera de Marruecos).
Las casetas de ''los vigilantes de la playa'', el paseo adoquinado, los restaurantes al pie de la finísima arena (blancos, con techos azules y toldos a rayas marineras) y esa kasbah en la colina y a pie de costa se traduce en dos palabras: turismo europeo.

Después de llegar al punto de encuentro, de comer a las afueras por respeto a un Ramadán que ese mismo día comenzó, nos pusimos en marcha rumbo a Guelmim.

Quiero hacer un puntualización con respecto al Ramadán. Pensé que éste entorpecería el viaje y muy lejos de mi confusión, lo que ha logrado es darle mucha autenticidad, ha aportado momentos ''surrealistas'' (más adelante los iré explicando) e impensables en nuestra cultura o no-cultura, momentos divertidos y curiosos.

Ya de camino a Guelmim hicimos una parada que, después de dos días de mucho coche y no muchas emociones, era necesaria. 

A 180 km de Agadir ''Cullera Marroquí'' se encuentra Sidi Ifni, una pequeña ciudad blanca y azul, que se hunde en una costa acantilada, cerrada hacia el interior por montañas y que es dueña de la playa de Legzira...que esconde en ella tres arcos de piedra (una obra maestra de las olas y el viento) que cuando los atraviesas te hacen sentir muy pequeño.
El R19 fue el primero en llegar. Tanto Paco como Pablo no se resistieron a ponerse el bañador y retarse a ellos mismos a sumergirse en el Atlántico.
Luego descubrí que lo que realmente quería Paco era hacer angelitos en la arena.
Y a todo esto...miro a través del segundo arco y al fondo de la playa veo dos coches que se aproximan por la orilla.
Y entonces pensé: Ahora ya estoy en África!!

No me imagino lo que pasaría en la playa de San Juan, a las 17:00 de un mes de Agosto si decidiese dar un paseo por la orilla en coche...pero en las noticias saldría, seguro.


Después de un rato de paseo por la orilla de Legzira...el tiempo apremia y hemos de llegar a Guelmim antes de que anochezca.... Por qué??? Pues porque aún seguíamos haciendo caso a los ''puntos de encuentro'' y allí teníamos que encontrarnos con Jose y Dani y sus respectivas camper y con León y Andrés y sus respectivas motos.

Sobre estos últimos no teníamos ninguna esperanza de que llegasen. Salieron un día más tarde que nosotros de España y dudábamos mucho (muchísimo) que hiciesen casi 1.000km en un día.

Llegamos entrada la noche en Guelmim, entramos a la ciudad al ritmo de al-adán (la llamada a la oración).
Tráfico, gentío, ruido, semáforos, olores, un R19, una Mitsu L300, un Patrol, un Toyota, 9 europeos dando vueltas calle arriba y calle abajo...pero ni rastro de dos alicantinos con Campers.
(Ya he comentado que con las motos no contábamos).

Y...no recuerdo bien como fue, me giré y cuando volví a mirar ahí estaban:

Josete (una persona con la que sabes que te llevarás bien desde el primer momento por que lleva en la frente el cartel de: me adapto sin problema) y su Westfalia (una mimada que demostró que puede con todo!).

Dani (el ejemplo de que por mucho que cumplamos años, tenemos la edad que sentimos) y la Hyundai H1 (un bicho malo).

Ya estamos todos...busquemos un hueco y acampemos!

Un descampado enorme situado a las afueras fue el rincón elegido y, de repente, una llamada entrante:

- Ana, donde estáis?? Soy León. Estamos en el punto de encuentro y no hay nadie!!

Definitivamente los subestimamos. 

- 2 minutos y estamos allí. No os esperábamos.

Debieron alucinar. Me habían llamado a medio día para decirme que nos alcanzaban y ninguno les creímos.

Y allí, delante de la mezquita en hora punta estaban los dos hermanos:

León (reservado, competitivo, protector y cuyo carisma te gana con el paso de los días) y su GS ( una temeraria que cuando se estresa...se planta).

Andrés (entrañable, un tímido de corta edad pero que es grande, muy grande) y su Suzuki (la niña de sus ojos...y no és para menos).

Ahora sí...ahora sí que estamos todos!!!

Ya podemos irnos a dormir.


2 Agosto: Guelmim - Boujdour

Buenos días!!


Tras una noche de risas, conversación, tiendas de campaña, piedras en las costillas, ronquidos y vecinos de Guelmim paseando por nuestro lado...se hace la luz...descubrimos que en un descampado muy grande decidimos la noche antes aparcar los coches en el único camino que en él había.
Cómo no iban a pasar por él transeúntes, cabras, perros....!!
Y ahora era el turno de despejarse, tomarse el café canario (¿qué hubiera sido de muchos de nosotros sin esa cafetera...?), desmantelar el campamento y echar a rodar!!

Tenemos que llegar al monumento ''Saint Exupery'' de Tarfaya antes de las 11:00....

Ne Pas problème!!! (estas 3 palabras se harán básicas en África). -Solo son 300 km.

Que ilusos....

Hacer esa distancia en España, en 3-4 horas por autopistas donde las mayores distracciones que tenemos son: áreas de descanso, de servicio o molinos...es rutinario.

Hacerlo en África y ese día (el primero de muchos) fue imposible.

Te montas en el coche marcándote una meta, unos plazos, un itinerario, una carretera... haciéndolo porque es lo que hacemos cada día, lo que sabemos hacer y las costumbres cuesta mucho modificarlas.
Miramos el reloj, el velocímetro, el nivel de gasolina para verificar que no hace falta parar a repostar.
Todo está en orden: llegaremos a la hora prevista.

Pero ese objetivo va perdiendo credibilidad cuando te encuentras una carretera que se extiende junto a una costa que muere en altos acantilados; y la pierde del todo cuando te das cuenta de que no existen los quitamiedos, no hay prohibiciones, nada te impide parar en un arcén inexistente ni adentrarte tierra adentro hasta donde la curiosidad te lleve.

Y toda esa mañana, la curiosidad y África nos guiaron:





Conscientes de que las 11:00, de momento, ya se habían convertido en las 14:00 y parando cada pocos kilómetros para disfrutar de lo que el trayecto nos iba deparando, apenas reconozco el momento en que la temperatura aumentó, la arena palideció y el único rastro de vida que había eran: a la derecha, las cabañas de pescadores. A la izquierda, rebaños de dromedarios y cabras.

Y en medio de la austeridad, ellos:



ARENA, DESIERTO, JAIMAS Y OLVIDO...

Más de 40 grados de temperatura y allí están ellas con sus 10m de melfa alrededor del cuerpo, con las cabezas cubiertas y guantes de lana...fieles a aquello en lo que creen, fieles a ellas mismas. Evitando de esa forma que sus pieles se curtan por el sol.

Después de aquella parada continuamos el camino. Calor, arena paseando de un lado a otro de la carretera, salinas naturales, Tarfaya, parada para comprar naranjas, más arena....



Y entrando el anochecer, Boujdour.

Allí somos recibidos por dos grandes columnas adornadas con las figuras de dos avestruces y la cabina del control policial.

(La explicación sobre las cabinas de los controles, la Germanderie en general, y algunos que otros agentes de la ley en particular, se la merece cuando lleguemos a Mauritania)


En Boujdour fue en el primer sitio donde agradecí que estuviésemos en pleno Ramadán.
Cuando llegamos, la ciudad estaba vacía, en silencio...
Mientras nos instalamos en un hotel de la avenida principal para recuperar el descanso perdido en la acampada anterior y proceder a una ducha de agua turbia pero igual de efectiva que la depurada....el sol desapareció por completo y con ello...llegó el gentío, los comercios abrieron las puertas y encendieron las luces, algunos establecimientos encendían las brasas y las carnicerías colgaban la carne en los ''esparates'' como si de trofeos se tratase.
Ya empezaba a oler...a comida!!

Comprar en la carnicería alguna parte del cordero, cruzar la acera para que un ''establecimiento'' te lo prepare en las brasas, sentarse en la mesa de un ''bar'' donde una de las patas era un taco de madera, las moscas nuestros fieles aliados y el humo de las brasas que no te deja a penas ver más allá de un plato común donde tirar los huesos del manjar...es una gran cena.

África tiene su ritmo, sus costumbres y sus pautas. Tratar de cambiar algo es inviable y ofensivo en muchos casos.

Así que...donde fueres, haz lo que vieres!

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