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6 Agosto: Nouakchott - paso de Djouk

Este día lo bautizo como: 6 Agosto: 4 high, 4 low, 5 espárragos y una llave del 22...

Salimos de la desordenada y caótica ciudad de Nouakchott para empezar a rodar la ''Ruta de la Esperanza'', con 1.000km de recorrido y llamada así por que cuando Mauritania, en 1960, alcanzó la independencia, no existía ninguna carreta que uniese la capital del país (Nouakchott) con el este del mismo. A finales de los 80 la carretera llegaba a Néma, acabando por fin con la incomunicación entre las 6 regiones de mayor riqueza agrícola y ganadera.

Y allí estábamos nosotros, con un hilo de asfalto a nuestros pies y dispuestos a llegar al paso de Djouk antes del anochecer, puesto que al esconderse el sol...las autoridades mauritanas, en teoría (en África todo es en teoría) nos obligarían a dejar de circular por razones de seguridad.


Llevábamos varios días fuera de casa, nos sentíamos tranquilos en la temida Mauritania, los vehículos estaban respondiendo, al igual que los estómagos. No habían: incidentes reseñables. 
Pasadas un par de horas de comenzar ''la ruta'',  empezaba a subir por la espalda ese ''orgullo europeo'':

- Vamos sobrados...!!

La mañana continuó con alguna parada en poblados, viendo como del beige de la arena, kilómetro a kilómetro, brotaban arbustos casi imperceptibles si no fuese por la uniformidad del fondo....y como esa vegetación comenzaba a unirse.


Pocos vehículos circulaban, pero los que lo hacían siempre tenían curiosidades añadidas. Dromedarios en los maleteros, cabras en las bacas...



...dos moteros que nos adelantaban cada 20 km después de hacer largas paradas y ya no sabían como saludarnos...


- Vamos sobradísimos...!!

Quedando a penas dos horas de luz, con el paso de Djouk a poco más de 50 km (según nos habían informado en el último control de la germanderie), habiendo parado a comer relajadamente bajo la única sombra existente a decenas de kilómetros....paramos la Mitsu al grito de:

- Pisha, afloja!! Foto, foto, foto...

La constancia del desierto se estaba quedando atrás y empezaba a dar lugar a pequeñas concentraciones de arboles que nacían bajo un manto verde y que rodeaban pequeños depósitos naturales de agua.


Siguiendo las ordenes del segundo de a bordo, Juan para la Mitsu.
Pero la luz dificulta la fotografía y decide proceder a encararla junto a un arbol, al lado de la pequeña laguna.

- Juan, llegaremos al paso antes de que anochezca?
- Pues claro que sí, flaca.

Mientras yo preguntaba y él respondía, la Mitsu había decidido que el mejor sitio para dar la vuelta y después situarse junto al árbol para la foto era, con kilometros y kilómetros de arena suelta a la redonda, por medio de un barrizal.

Tras dicha acción...las consecuencias de la decisión de ''la putilla'':

Pedro enfrente cámara en mano, se echa la otra a la cabeza.
Juan, con la calma que le caracteriza, se gira hacia el asiento trasero, me mira con una sonrisa y solo dice: 
- Así es más divertido.
Yo, sin palabras, asiento mientras pienso: 
- Para qué habré preguntado. Está claro! No llegamos!.

Eso mismo debieron pensar Paco, Pablo y Dani cuando, circulando sosegados por la carretera, se encontraron, a su derecha, a un blanco dando saltos con los brazos levantados y otro, metido en la Mitsu atascada gritando:

- Pedroooo!!! Para a la Hyundai, para a la Hyundai!!!

De nuevo el proceso del día anterior con diferentes protagonistas: una eslinga, la Mitsubishi a los mandos de Juan, la H1 a los de Dani y Pedro de árbitro:

- Dale, dale, dale!!!


Y Dani le daba...vamos que si le daba!! Lo hacía tanto que lo raro fue que no hiciese un agujero en la arena y hubiese que rescatarle a él.

Mientras la H1 rugía a destajo...la Mitsu se oía, pero las ruedas no se movian. 
Y el árbitro a gritos:

- Juan!!! Que tienes puesto que ''la putilla'' no se mueve?? 4 high o 4 low??
- Pero Juaaaan!! Que vas a quemar la Hyundai!!! Que las ruedas no giran!!! 4 high o 4 low??
- Joder Juaaaaaaan!! Que no se mueve!! Que quites el 4 high y pongas el 4 low!!

Y se hizo la luz, la ruedas giraron y la H1 dejó de sufrir.

Una vez retomamos la marcha y tras preguntar en qué consistía exactamente eso de: 4high y 4low, me surgió una pregunta obligada para Pedro:

- Una cosa: por mucho high o low que tuviese, si estaba la marcha puesta y aceleraba...por que no se movía (ni para resbalar) ninguna rueda?

Fue una de las mejores respuestas del viaje:

- Para mí que no había ninguna puesta y estaba probando la fuerza de la Hyundai!!
(todos llevamos un niño travieso dentro y cuando sale...)

Aun íbamos en hora, comentando el rato que habíamos pasado, lo entretenida que se estaba haciendo ''la ruta de la esperanza'', sin sopesar que toda acción va seguida de una reacción y las represalias de la H1 no tardarían en manifestarse.

A 10km del último control junto a nuestro alojamiento de esa noche, en medio de un poblado repleto de niños y con la luz de día casi despidiéndose de nosotros...nuestra rescatadora se cruzó de ruedas y dijo: hasta aquí!!

Un ruido ''raro'' era la forma que tenía la camper de avisar de que a una de las ruedas se le habían roto 5 espárragos.

Ne pas Problem!! (los canarios siempre tan positivos)




- Se quitan ''espárragos'' de las otras ruedas, se ponen en esta y mañana, en Kiffa, se acaba de solucionar. A ver...pasarme una llave del 22.

Una Westfalia, una H1, una Mitsu L300, una Suzu, una GS (que volvían de hablar con el control para explicarles lo que pasaba y para que nos dejasen pasar aun siendo de noche), un Patrol (que nos alcanzó en medio de la reparación), 6 cajas-bolsas de herramientas, más de 5 juegos de llaves, de estrella, carraca, tubo...y ninguna del 22.

Ya comenté anteriormente que en África, cuando estás parado o averiado, los autóctonos siempre paran para preguntar si hay algún problema. Este caso no sería un excepción.

Abriéndose paso entre el bullicio de los pequeños curiosos, los vehículos disminuían la velocidad ofreciendo su ayuda a lo que la respuesta era:

- Tenéis llave del 22??



Y así hasta que la tuvieron!!


Y ya pasada la media noche, Dani, Josete, Andrés, Juan y Pedro se ganaron descansar más que nadie.

NUNCA VOLVIMOS A DECIR: VAMOS SOBRADOS!!

7 Agosto: paso de Djouk - Goguin

Rebautizado como: 7 Agosto - Una tormenta, un desvío y un bidón de gasolina.

Después de la odisea de la noche anterior, de dormir ''a la fresquita'' en una haima... 

...de que Pablo se despertase a medianoche con un animalillo autóctono sobre su regazo, de que la Hyundai se vengara de los canarios...comenzaba un nuevo día!!!!

Primer destino: Kiffa y la palabra mágica de la mañana: l'essence


El día se planteaba bien. La noche anterior habían podido arreglar a ''la bicha mala'' y hacía que la parada en Kiffa fuese tan solo para cambiar ouijas, comprar algo de comida, mucha agua y encontrar GASOLINA!!

Andrés circulaba con una rayita de l'ssence, paraban en cada gasolinera a preguntar y en ninguna había suerte.

Gasoil...sin problemas. Gasolina...con muchos. Y las gasolineras...indescriptible.

Surtidores roídos por la lluvia y el viento, lanzados sobre bloques de piedra y custodiados por una caseta de 2x2 al borde del desprendimiento.


Finalmente, a precio europeo y NO en una gasolinera, 20 litros les dieron un respiro.


Entrando en Kiffa un mensaje de Antonio (desorganizador):

- En Tintane y debido a inundaciones hay un desvío de tierra de pocos kilómetros.

- Pero si no llueve?? (pensé)

Una vez en la ciudad y con el cielo despejado (aun no entendía el mensaje de Antonio) encontramos un Western Union.

Me disponía a ir a cambiar cuando León me comenta: vas al Western?? Te acompaño, que mira que he estado en sitio de cambio y en un Western nunca.
(como dice el refrán: No quieres caldo? Pues toma dos tazas!!)

Basta que él dijese eso y que entrásemos allí a saciar su curiosidad...para que el cielo se tiñese de color mostaza y el viento comenzase a zarandear vayas publicitarias, los techos de la cuidad y a levantar arena, bolsas, papeles...


Hay días negros, días rojos (como decía Audrey Hepburn en Desayuno con Diamantes) y ese día empezaba, y acabaría, siendo MARRÓN.

10 minutos mas tarde, la lluvia, que en África no avisa. 
Es como si las nubes condensaran el agua hasta la saciedad y guardasen con furia su peso en depósitos. Y llegado el momento, cuando la capacidad y la fuerza escasea, el cielo los volcase de golpe para aliviar la carga...y ya en vacío, de nuevo vuelve a sonreir.


Y mientras tanto, nosotros pasando el rato en el Western que tantas ganas tenía de ver León, sentados en las sillas que la empleada amablemente nos había dejado, esperando a que amainase la tormenta y contemplando como los niños corrían hacia un terreno asfaltado liderado por dos porterías en cada punta, con un balón a los pies, descalzos y revolcándose en el suelo bajo el agua.



Una hora más tarde la lluvia amainaba y había que continuar.

Y como bien nos avisó Antonio, a la altura de Tintane nos encontramos un desvió hacia un tramo de pista.

La arena ya no era tal; se había convertido en arcilla.
La carretera estaba cortada ''a la Africana'' y eso tiene muchísimo mérito.
Hileras de piedras la atravesaban de derecha a izquierda para ''impedir'' el paso a la circulación.
Curiosamente, es de la pocas cosas ordenadas que he visto en África.


Los charcos eran pequeños embalses en ocasiones...


Grandes embalses en otras...



Cada paso, un reto...


Cada metro, una experiencia...


Cada obstáculo, una prueba...



Tuvimos incluso afición desde las gradas!!!


Y tras cinco horas de disfrute...se abrió la carretera...


Aun nos quedaban muchos kilómetros hasta Goguin y era inviable hacerlos una vez llegada la noche, al igual que lo era no buscar alojamiento en el primer rincón donde hubiese civilización.

Una vez en carretera y con un cambio considerable en los paisajes: comenzaba a predominar el color verde, los burritos sabaneros se empezaban a hacer dueños del asfalto y África comenzaba a ser negra.

Sobre las 18:00 encontramos un pueblo. Después de preguntar a los locales, avanzar el poco tiempo de luz que quedaba, dejó de ser una opción debido a que no llegaríamos de día al siguiente.

Por ese día, nosotros ya habíamos cumplido.
Y los vehículos ya podían relajarse y presumir del color de la experiencia:


MARRÓN

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